Uruguay celebra 25 años de la convención sobre los derechos del niño

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A 25 años de la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño por parte del Estado uruguayo, UNICEF celebra los logros obtenidos e invita a todos los actores de la sociedad a unir esfuerzos para alcanzar los retos aún pendientes y así asegurar el cumplimiento de los derechos de todos los niños y adolescentes del Uruguay.

El 20 de noviembre de 1989 la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN). Este mismo tratado, que consagra los derechos inherentes a todos los niños, niñas y adolescentes, fue ratificado por Uruguay un 28 de setiembre de 1990. Hoy se cumplen 25 años de que el país, mediante ese acto, se comprometió a adaptar la legislación interna, modificar las políticas públicas sociales, revisar los presupuestos destinados a la infancia y adoptar las medidas necesarias para asegurar que las normas fijadas en la Convención sean efectivas.

Es por eso que hay mucho que celebrar: un niño recién nacido hoy en Uruguay tiene muchas más posibilidades que un niño nacido en 1989 de sobrevivir y prosperar, de aprender y crecer, de participar y contribuir a la sociedad. A lo largo de este cuarto de siglo el país ha avanzado notablemente en distintos aspectos. El crecimiento económico de los últimos años ha redundado en una reducción de la pobreza y la inequidad, lo que llevó a que en el año 2013 Uruguay se ubicara en el lugar número 50 a nivel mundial en cuanto al Índice de Desarrollo Humano. Junto con este crecimiento han aumentado los presupuestos adjudicados a políticas sociales, se ha ampliado la cobertura de las políticas y los servicios sociales, y se han implementado programas innovadores, que se han reflejado en beneficios para la infancia.

Sin embargo, para muchos niños uruguayos, la promesa de la Convención no ha sido cumplida. A pesar del progreso económico del país, aún permanecen importantes desafíos pendientes para la infancia en Uruguay, en particular en lo que refiere a inequidades socio-económicas. Persiste una amplia brecha intergeneracional de la pobreza, ya que a pesar de la disminución de la pobreza infantil observada en los últimos diez años, la pobreza sigue afectando en mayor medida a la infancia que a los adultos. En este sentido el país aún enfrenta dificultades para asegurar un entorno que permita el desarrollo temprano de los niños más vulnerables, garantice oportunidades reales de aprendizaje en la educación media, revierta los elevados índices de violencia hacia los niños y erradique la pobreza extrema y la exclusión social en la infancia.

En sus últimas recomendaciones al Estado uruguayo, el Comité de los Derechos del Niño, órgano que supervisa la aplicación de la CDN por sus Estados Partes, ha insistido respecto a la necesidad de seguir trabajando en torno los temas señalados, especialmente con relación a algunas dimensiones del ejercicio del derecho a la educación en los niños en Uruguay, a la necesidad de que el país intensifique sus esfuerzos para la desinternación de los niños que viven en hogares de amparo, a que emprenda acciones para prevenir y erradicar la violencia y al fortalecimiento de un Sistema de Justicia Juvenil que cumpla con las disposiciones establecidas en la CDN.

Uruguay se encuentra en un momento estratégico para generar políticas públicas y programas efectivos que alcancen a cada niño que nace y estimulen el desarrollo de sus capacidades, potencialidades y talentos. El crecimiento de los últimos años, sumado a la reducida cantidad de niños que nacen al año en el país, representa una oportunidad única, ya que actuar en términos de cuidados y educación sobre un contingente reducido de nuevas generaciones no solo es posible, sino también alcanzable.

UNICEF reitera su compromiso de seguir trabajando junto al Estado uruguayo para garantizar el cumplimiento de la CDN y un desarrollo pleno de todos los niños, niñas y adolescentes; e invita a organizaciones de la sociedad civil, miembros del sistema político, representantes del sector privado, medios de comunicación y a la sociedad en general a asumir, cada uno desde su lugar, un rol activo en la protección y promoción de los derechos de los niños.

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