Apareció Alejandro Píriz Brum hablando sobre la muerte de Andrés Trigo

Alejandro Píriz Brum habla de la muerte de Andrés Trigo y de Lillo Martínez.

“Walter Trigo me necesita y yo a él para aclarar la muerte de Andrés”

Alejandro Píriz Brum, hoy con 39 años de edad y próximo a cumplir los diez años de condena por la muerte de Lillo Martínez, quiere probar que él no lo mató y que tampoco es culpable del asesinato de Andrés Trigo. Desde el Comcar, donde está preso, habló con EL ECO el jueves 8 y en forma extensa la noche del pasado sábado.
En esta entrevista da su versión de los hechos y puntualizó que los hechos y nombres que relató ante EL ECO obran en poder de la Justicia.

—¿Por qué mataron a Andrés Trigo?
—Según me dijo A.F. (N de R. en ese entonces pareja de Píriz Brum), que trabajaba en el mismo boliche que Andrés (Bucaneros del Club de San Carlos), dos semanas antes de que lo mataran un grupo estaba haciendo negocios con droga. Una noche llegan R.M. y M. E. H. (jerarca policial) con un bolso con mucho dinero y droga que pertenecía a L.F. (un funcionario público, aún en actividad), le piden a Andrés que se los cuide detrás de la barra donde lo dejan. Después llega L.F. a buscar el bolso y no estaba, se lo habían robado (los que lo habían dejado). Quienes se lo llevaron lo culpan a Andrés; el botija dice “ustedes lo dejaron y ustedes se lo llevaron” y delante de L. F. lo agarran, le pegan, le dicen que el bolso tiene que aparecer; supuestamente lo llevan para el fondo del boliche y le dan una paliza, lo mataron de dos disparos, lo pusieron en la camioneta y lo dejaron en el lugar (camino vecinal) donde lo encontraron. Todo eso me lo contó A. F., que también estuvo.

—¿Cuál era el poder de L.F.?
—Permitía el ingreso de contenedores que después figuraban como decomiso. Adentro tenían cigarrillos Milenium, Camel, Malboro, Eco, whisky y droga dentro de las cajas de cigarrillo. Los contenedores ingresaban por Palmira y por Colonia e iban a La Paz (Canelones). Ahí, a esos contenedores que figuraban como decomiso de Aduana, los abrían y le sacaban los cigarrillos, la droga y el whisky. Mi intención fue robarles esa mercadería y ellos no podían llevar el tema a la Justicia, lo teníamos que arreglar entre nosotros.

—¿Cuál fue la participación de Carina Carro, ex novia de Andrés, quien está presa como cómplice del homicidio?
—La verdad que he tratado de saber durante todo este tiempo que estoy preso, y de antes de caer preso, y no sé, si lo supiera lo diría, porque no me interesa.

—Estás por terminar tu condena por el asesinato de Lillo Martínez y viene la sentencia por el caso Andrés Trigo, ¿es por eso que intentas que la Justicia te considere inocente? ¿para salir de prisión?
—No; por el caso de Andrés, el 28 de agosto de 2007 me salió 27 años de cárcel. Por la muerte de Martínez tengo diez años de condena que se terminan pronto y yo no maté a ninguno de los dos. No sé tampoco por qué por Martínez tengo diez años y por Trigo 27.

—Walter Trigo sostiene que hablas ahora porque se te termina la condena por el caso Martínez y viene tu sentencia por el caso de su hijo.
—No. Y te digo a Lillo Martínez no lo maté yo, sino Marito Soria (1); tampoco maté a Andrés, ni siquiera lo conocía, nunca estuve en Colonia (del Sacramento). No quería hablar por partes, si no recabar las pruebas de acá y de allá para contar todo. ¿Quién me iba a creer si contaba algunas cosas? No se lo podía decir a Pintos Funes (2), ni a ninguno de los policías que estuvieron investigando el caso, es más lo dije ahora (3) y bien al pedo también.

—¿Por qué?
—Porque tenía que haber seguido callado. De la camioneta de Andrés sacan restos de pintura verde y dicen que era de un auto Chevette mío y no es cierto, a ese auto verde lo tenía otra persona, ya no era más mío, el que yo tenía en ese entonces era rojo originalmente y después pintado de gris.

—¿Dónde estabas cuando matan a Andrés?
—Trabajando en una panadería en Millán y San Martín, de Montevideo.

—¿Esas personas no salieron de testigos?
—El maestro de pala, el confitero, el que lavaba las bandejas fueron testigos.

—¿Por qué no les creyeron, entonces?
—No lo sé. Ahora reabrieron el caso. Hay un nuevo equipo de investigadores en la muerte de Andrés. Le hicieron un allanamiento a L. D. que fue a quien le regalé el Chevette verde: se la llevaron de la casa esposada, sin comer, sin tomar agua y la tuvieron detenida dos días.
—Pediste declarar ante la jueza de Colonia; tú dices que demoró un año en atenderte, Trigo dice que la Dra. Larrieu demoró nueve meses, ¿qué actitud –según tú- tenía la profesional cuando declaraste definitivamente en diciembre?
—La verdad, me pareció que no le interesa para nada. Fui al Juzgado de Colonia y ella me pregunta: “¿a qué viniste acá? ¿Por qué pediste una audiencia?”. “Hace un año que pedí una audiencia, hace un año que hice huelga, hace un año que hice de todo porque me enteré quiénes y por qué mataron a Andrés Trigo y viene a decírselo”. Le di a la jueza nombres y apellidos y razones de por qué lo mataron, pero le hacen allanamiento a las personas que yo puse como testigos, ¿por qué las maltrataron y las asustaron de esa manera? ¿Por qué no fueron a buscar a L. F., a M., a H. P. y a M. E. H., cuando yo doy los motivos de por qué mataron a este muchacho. Asustaron a todas las personas que nombré como testigos y no las nombré porque se me antojó, si no que se ofrecieron a colaborar con la Justicia y a decir lo que sabían: la verdad. Como por ejemplo quién fue a buscar el Chevette, quién se lo llevó, en qué lo usaron, quiénes fueron las personas que estaban arriba de ese auto y muchos detalles más, como por ejemplo, la confesión de A. F., que me contó todo lo que pasó la noche que mataron a Andrés.

—¿Consideras que la comisión que se formó para investigar la causa puede lograr un resultado que te favorezca?
—No, para nada. Le hacen un allanamiento a una de las personas que yo había puesto como testigo, y cuando A. F. se entera que había declarado todo en el Juzgado de Colonia, y que ella y todos los otros figuraban en mi declaración, entran tres armas en la cárcel (Comcar) para matarme. No me mataron por un pelo, porque no tuvieron la misma oportunidad que cuando estuve en el Penal de Libertad y me pegaron cinco balazos y no lograron tampoco matarme en ese entonces.

—¿Cómo supiste que habían hecho ingresar tres armas para matarte?
—Quiero decir otra cosa. Antes, me llegó una encomienda al Penal de una persona que nunca pude saber quién fue y por más que yo hubiera denunciado que me había llegado una encomienda con comestible no pasaba nada, si me mataban o me matan nadie va a hacer una marcha en la ruta por mí… A nadie le interesa. Cuando comí algo de esa encomienda, porque me vino al pelo, casi me muero envenenando: me salía espuma por la boca y sangraba como una mujer menstruando… No sé con qué me envenenaron.

—¿Nadie analizó los comestibles?
—No. Eso fue en el 2006. Después me llamaban todos los días por teléfono a todos los patios del Penal diciendo que Walter Trigo pagaba 20 ó 40 ó 50 mil dólares para que me mataran. Primero, prepararon la cancha, y después, cuando estaba tomando mate en la celda, me pegaron cinco tiros.

—¿Viste quien disparó el arma?
—Otro preso al que le ofrecieron el traslado para la cárcel que él pedía. El iba a declarar a mi favor, pero después, cuando le dijeron que por más que declarara no lo iban a sacar del penal, se echó para atrás, esa persona fue O. V. Un comisario que estaba a cargo de la Seccional 7ª de Colonia, cuando llevan la camioneta de Andrés a la 7ª, dio la orden de que la lavaran antes de que llegara la Policía Técnica y fue él quien le ofreció el traslado al preso si me mataba. No me mató, a pesar de los cinco balazos que recibí.

—¿Le dieron alguna pena por quererte asesinar?
—Si en el Penal matan a un preso, al que lo hace le dan 90 días de sanción y hay presos que tienen 40 ó 50 años para estar en la cárcel. Y si te dan dos panes más por día y una bolsita de leche te matan igual.

—¿Por qué te quieren matar en este momento?, porque estás hablando con EL ECO por ese miedo…
—No sé si tengo miedo o ya lo tengo asumido. Sé que en cualquier momento me va a pasar. No me pasó ahora gracias al director de Cárceles, o coordinador, Pereira Cuadra (4), que fue el que me prestó atención y me creyó lo que le estaba diciendo. No fue él al primero que le dije que me querían matar, se lo dije a otros y me respondían: “a vos te quieren matar desde que naciste”. Pereira Cuadra hizo las cosas como para que no me mataran, y encontraron las armas que eran para matarme: una estaba a diez metros de mi celda, la otra en el patio donde voy yo.

—¿Cuándo sucedió eso?
—Después de que declaré en Colonia.

—Después de diciembre también comenzaron a amenazar a Walter Trigo y a su hija, así nos contó él (ver edición de EL ECO del 3 de marzo de 2012).
—A mí también, todos los días me llegaban diez, quince mensajes, me querían volver psicológicamente loco.

—¿Cómo sabían tu celular para amenazarte en la cárcel?
—Lo sabe todo el mundo, podés llamar a un teléfono público del Comcar, del Penal, de cualquier lado y decís: “soy amiga de fulano de tal y conseguís el número”. Y mirá que paso cambiando de número, no tengo números personales, pido uno, pido otro, pero no sé cómo hacen y lo consiguen.

—La gente que dices no conocer, como que no tienen implicancias en el caso, por ejemplo, Carina Carro, ex novia de Andrés, está presa en Piedra de los Indios por implicada en el asesinato. Además, el juez Carlos Colmenero, quien cumplía funciones en el juzgado de Carmelo cuando los casos Lillo Martínez y Andrés Trigo , fue destituido (5)…
—No los dejo fuera intencionalmente, te digo clarito: si supiera algo, ya se lo hubiera dicho a la jueza (de Colonia del Sacramento). Es mentira que tuve relación con el juez Colmenero. Jamás. Él, cuando me tuvo que procesar por dos delitos, lo hizo: hurto y tenencia de droga e intento de hurto.

—Estás acusado de dos muertes, la de Lillo Martínez y la de Andrés Trigo, entonces consideras que se ensañaron contigo, ¿por qué?
—El problema que empecé a tener con la policía de Colonia fue mucho antes de la muerte de Andrés y de Lillo Martínez, fue cuando les empecé a robar contrabando, whisky, cigarros, droga… me amenazaron personalmente en la puerta de mi casa, me dijeron que dejara de ir a robar al departamento de Colonia, que no me metiera con ellos, porque iba a terminar muerto o preso de por vida, me lo dijeron varias veces. Así como ellos me amenazaban a mí, yo también los amenazaba a ellos, les decía: “no le estoy robando a una persona que lleva la plata para el plato de comida de su familia, le estoy robando a narcotraficantes, políticos, jueces, policías, jerarcas públicos, entonces tienen que callarse la boca, saber perder como me ha pasado a mi” y se lo dije al propio Stirling en la cara cuando era Ministro del Interior.

—El papá de Andrés no quiere hablar contigo, ¿por qué insistes?
—Él quiere resolver el homicidio de su hijo, solo no lo puede hacer y yo tampoco, para eso yo lo necesito a él y él a mí. En este momento necesito hablar con él personalmente. Estuve tantos años sin hablar y metí la pata cuando lo hice, porque seguimos igual o peor. Él no me puede defender, ni proteger, eso corre por mi cuenta, pero podemos conversar el tema sin que se sepa lo que hablamos, que no haya filtraciones. La única persona que me dio garantía que podía hablar fue la jueza (Mariela) Merialdo: me sacó del Penal de Libertad y me mandó a Cárcel Central, ahí estuve un año.

—¿Qué pasó que Merialdo no siguió el caso?
—A ella no le correspondía, solo presenté una denuncia por abuso de funciones y de autoridad hacia mi persona por las torturas y las cosas que me estaban haciendo en el Penal.

—¿Por qué dices que te torturaban en Libertad?
—Voy a decir lo que pasó: dos hermanos (apellidos S. V.) estaban presos y con los hermanos H.P. y D. P., en 1998, un hermano con el hermano del otro, estaban separados así. El día que matan a Andrés uno de los P va al velorio de otro de sus hermanos (el fallecido no estaba en prisión) y cuando regresó a la cárcel dijo que los milicos estaban todos prendidos de su pico, que podía salir cuando quisiera porque él había hecho un laburo: “había matado a un gil”, después supe que ese gil del que hablaba era Andrés.

—Hablas de corrupción en la cárcel y estás en el Pabellón 8 de alta seguridad del Comcar…
—Los únicos que tienen protección son los policías, si no se pelean entre ellos.

—¿Cuántas personas hay contigo?
—Estoy solo en la celda, estoy con otros cuando salgo a comer o al patio.

—¿Cuándo sientes más miedo?
—Cuando Walter Trigo sale hablando por televisión, ahí es cuando la gente empieza a ponerse nerviosa y de eso me doy cuenta porque me empiezan a llamar de todas las ventanas, de todas las celdas. Después que fui a declarar (diciembre) a Colonia a dar todos los nombres y apellidos implicados en el caso Trigo, cuando volví me gritaban “alcahuete” y yo sólo fui a intentar probar que soy inocente.

—Insisto, ¿cuándo tienes más miedo, en la noche, en el patio cuando estás con otros reclusos, en qué momentos?
—De noche no, porque están todos los presos trancados; de día, cuando andan los otros presos.

—¿Cómo logras tener celular?
—Está llena la cárcel de celulares. Creo que hay más celulares que comida.

—¿Cómo probarías tu inocencia?
—No es nada difícil. Tengo todas las pruebas.

—Y entonces, ¿por qué no te escuchan los jueces?
—Me escuchan, sólo eso. Pero van a investigar a quienes yo pongo como testigos y no a los que nombro como autores. A la gurisa que iba a declarar en mi defensa, ¿sabés cuántos policías la fueron a buscar? Cuatro de particular, de inteligencia, más dos camionetas, estaban con chalecos antibalas, con metralletas, rodearon su casa y la sacaron esposada. La testigo es gente de bien, eso pasó por febrero. Y ella después de eso no quiere saber más nada, no va a declarar. Hablé con la otra testigo L.D. y me dijo también que no quiere declarar, no quiere hablar nunca más conmigo.

—La familia Trigo está destruida, aunque Walter Trigo ahora dice que tú no mataste a su hijo.
—Lo sé. Yo en su momento confié en A.F. y me robó 750 mil dólares, vendió mi casa, me manda en cana por la muerte del Lillo y mata a mi padre. Él no podía caminar, había que darle la comida en la boca y ella se va, lo deja encerrado en la casa quince días y se muere y el haber matado a mi padre no se lo voy a perdonar, la Justicia lo sabe.

—¿Dónde está esa mujer ahora?
—No sé.

—Tu mundo es un infierno.
—Sí, bastante. ¿Sabés cuándo se convirtió en un infierno? Cuando me procesaron por el caso Trigo, ahí me quitaron el hambre, me quitaron el sueño, me quisieron matar cuatro veces: con veneno, con cinco disparos, con dos puntazos y por último con tres armas de fuego que ingresaron al penal.

—¿Por qué te metiste en el submundo de la delincuencia y con gente tan peligrosa?
—Porque nunca me gustó robarte la ropa de la cuerda a vos, o llevarme un televisor. Me dedicaba a robar a ladrones de mucha plata, los que estaban en la droga.

—En Nueva Pamira intentaron robar el cajero automático de Cofac en febrero de 2001 y minutos antes en el otro extremo de la ciudad incendiaron una gomería, ¿fuiste el autor de ambos hechos?
—Por el cajero me agarraron en Dolores y me procesó el juez Colmenero, con la gomería no tuve nada que ver, fue pura coincidencia que se dieron ambos casos en la misma noche. Me acusaban de que yo había prendido fuego la gomería para distraer a la policía y poder robar Cofac, me pareció una idea bárbara cuando después me enteré. Pero yo no lo hice, fui a Palmira sólo a robar el banco.

—Tienes todavía más de 20 años de cárcel…
—No. Lo que me mantiene con vida ahora son mi madre y mis hijos… Me matan a mi madre o me matan acá adentro o tratando de fugarme o tratando de llegar a Colonia y agarrar a este milico del cuello y matarlo yo a él… se lo dije también a la jueza, yo no maté a Trigo, al pedo mataron a ese botija. En Montevideo no hay tanta mafia policial como en Colonia. Yo creo pila en Dios, mil veces le he pedido a Andrés Trigo que si está en el cielo no me deje hasta que no estén en cana los que lo mataron a él, mil veces se lo pedí por mi madre, por mis hijos, por mi libertad, por mí y por la familia de él también.

(1) A Marito Soria lo mataron en la cárcel a puñaladas en el 2007.
(2) Jefe de Policía de Colonia cuando el 17 de agosto de 1998 matan a Andrés.
(3) Declaración realizada en el Juzgado de Colonia en diciembre, ante la jueza penal Beatriz Larrieu.
(4) Coordinador del área metropolitana del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), Eduardo Pereira Cuadra.
(5) Carro: presa por el caso Trigo; Colmenero: destituido como juez por implicancia con Píriz Brum.

Apuntes
– El 17 de agosto de 1998 matan de dos tiros en la cabeza al joven coloniense de 18 años Andrés Trigo. Trabajaba en ese entonces con su padre repartiendo garrafas y los fines de semana en Bucaneros boliche del Club de San Carlos. Un jovencito muy querido en su ciudad, y de quien el departamento no se olvida por su injusta muerte. Por su asesinato en el 2002 procesan a su ex novia Carina Carro, quien en ese entonces tenía 24 años (acusación: implicada en el caso) y a Alejandro Ismael Píriz Brum, acusado como coautor del delito.
– El 9 de abril de 1999 mataron a Mauricio Lillo Martínez, el narco carmelitano, de tres tiros a quemarropa, cuando salía de un bar. Es culpado por este caso Alejandro Píriz Brum, quien dice que Martínez fue asesinado por Marito Soria.
– La entrevista. En esta edición aparece parte de la entrevista que EL ECO realizó a Alejandro Píriz Brum vía telefónica. Mientras se sucedía el diálogo se escuchaban gritos de fondo, seguramente de otros reclusos del Comcar, desde donde habló el recluso con el semanario.

 

Fuente:  Nancy Banchero  El Eco
Foto:     El Eco

One Response to "Apareció Alejandro Píriz Brum hablando sobre la muerte de Andrés Trigo"

  1. adolfo hernandez  21/08/2014 at 15:00

    21 DE AGOSTO/2014 DE DESDE HACE DOS QUE PASO A LA LA DIRECCION DE INTELIGENCIA 20 LLEVA 16 AÑOS EL CASO SIN PODER LLEGAR A SU CIERRE DEFINITIVO POR LA IMPUNIDAD GENERADA POR LA JUSTICIA URUGUAYA AUN NO HA PODIDO OBTENER LA EXTRADICCCION DE MARIO EZEQUIEL HERNANDEZ FERNANDEZ PESE A AQUE ESTA CONCEDIDA LO FRENA UN PEDIDO DE ASILO POLITICO DESDE EL AÑO 2005 SIN EXPEDIRSE ES DECIR HACE NUEVE AÑOS QUE ESTE SR NO PUEDE COMPARECER ANTE LA JUSTICIA URUGUAYA SE SIENTE PERSEGUIDO POLITICO¡¡¡¡ INCREIBLE, ¡¡¡¡
    ES MAS FACIL DRAGAR EL CANAL MARTIN GARCIA O INCLUSO SOLUCIONAR LOS DIFERENDOS CON LA ARGENTINA CON LA PAPELERAS O EL COMERCIO Y NO EN ESTE CASO ?A QUIEN SE PROTEGE’ que protege la justicia uruguaya a sus jueces corruptos?? Y AUN NO SE HA PODIDO TRAER A UNA PERSONA CON LAS GARANTIAS DEL DEBIDO PROCESO NACIONAL INTERNACIONAL Y DEL MERCOSUR. la justicia dejo de ser justicia o hay que apelar a la Justicia divina . Mientras estudie derecho se hablaba que vcada vez se alejaba mas uno del otro …. MIENTRAS ESTA HISTORIA DE ENCUBRIMIENTO CONTINUE, DE PERSECUIONES, A QUIENE FREALEMENTE INVESTIGARON ESTO QUIENES SON LAS VICTIMAS APARTE DEL FALLECIDO ANDRES TRIGO VEGUENZA NACIONAL CRIOI INSP ADOLFO HERNANDEZ

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